Una vez conseguido un nuevo empleo, es imprescindible dejar constancia de todos los aspectos de la relación entre trabajador y empresa mediante un contrato de trabajo. Este documento formaliza el acuerdo entre ambas partes, donde el empleador se compromete a proporcionar un puesto y el trabajador a desempeñarlo a cambio de una retribución económica.
El contrato laboral define claramente los derechos y obligaciones de cada parte. El trabajador tiene derecho a un salario, vacaciones pagadas y otros beneficios, y está obligado a cumplir con las funciones asignadas. Por su parte, el empleador debe cumplir con el pago del salario pactado, cotizaciones a la Seguridad Social y demás condiciones laborales.
Principales tipos de contrato de trabajo
Existen varios modelos de contrato, cada uno con sus características legales y duración:
Contrato indefinido: No establece una fecha de finalización, lo que garantiza mayor estabilidad al trabajador. Solo puede extinguirse por causas justificadas.
Contratos temporales: Prevén una duración limitada:
Por obra o servicio: Para trabajos concretos. Máximo 3 años.
Eventual: Por exceso de actividad o necesidades puntuales. Hasta 6 meses.
De interinidad: Para sustituir temporalmente a un trabajador ausente (maternidad, jubilación, etc.).
Contrato en prácticas: Para personas con formación reciente, con una duración de 6 meses a 2 años. La remuneración no puede ser inferior al 60% del salario de un trabajador con funciones similares.
Contrato para la formación y el aprendizaje: Permite a jóvenes entre 16 y 30 años combinar trabajo y formación. Tiene una duración de 1 a 3 años.
¿Cómo se formaliza un contrato laboral correctamente?
Para que un contrato tenga validez legal debe cumplir ciertas normas básicas:
Debe redactarse por escrito.
Ambas partes (empleador y trabajador) deben firmarlo.
La empresa tiene que registrarlo en el SEPE en un plazo máximo de 10 días desde su firma.
Contenido mínimo obligatorio de un contrato
Todo contrato laboral debe incluir datos como:
Identificación del empleador y del trabajador.
Fecha de inicio y duración de la relación laboral.
Tipo de contrato y funciones a desempeñar.
Condiciones laborales: lugar de trabajo, horarios, días laborables.
Remuneración acordada.
Duración del período de prueba (si lo hay).
Días de vacaciones.
Convenio colectivo aplicable.
Además, pueden añadirse cláusulas adicionales como la de exclusividad, que impide al empleado trabajar en otros proyectos o empresas mientras dure el contrato.
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